domingo, 7 de febrero de 2010

APRENDER A SER PACIENTES

"Los diccionarios definen la paciencia como la virtud para sufrir los infortunios sin quejarse. Además, es lo contrario de la prisa y el impulso; es perseverancia, pese a la oposición, las dificultades o la adversidad. Una cierta cantidad de impaciencia puede ser buena para estimularnos y motivarnos a la acción. Sin embargo, creo que una importante causa de las dificultades y la infelicidad en el mundo hoy sea la falta de paciencia. A menudo nos impacientamos con nosotros mismos, con nuestros familiares y hasta con el Señor. Exigimos lo que queremos en el mismo momento, sin tener en cuenta si lo hemos ganado, si será bueno para nosotros o si es correcto. Debemos aprender a ser pacientes con nosotros mismos. Reconociendo los puntos fuertes y los débiles que tenemos, debemos esforzarnos por tener buen juicio para todas nuestras decisiones, aprovechar toda oportunidad y poner lo mejor de nosotros mismos en todo lo que hagamos. No debemos estar indebidamente desalentados cuando estamos haciendo lo más que podemos, sino más bien satisfechos con nuestro progreso aun cuando a veces sea lento."


Elder Joseph B. Wirthlin, 
Liahona julio 1987, pág. 28-30